Hal Jordan: del aventurero de los cómics al veterano desencantado de Lanterns

Too Ñoño 2026-10-29 2


Hace unas semanas terminó la temporada de la serie Lanterns. El Hal Jordan con que me encontré distaba mucho del que recordaba en los comics. Ni mejor ni peor. Sólo muy distinto. Me costó asimilar el nuevo enfoque al héroe, pero lo entendí... creo.

Hay algo profundamente irónico en convertir a Hal Jordan, el hombre cuya principal virtud es superar el miedo, en un personaje que parece temer una de las pocas cosas contra las que su anillo no puede hacer nada: el paso del tiempo.

Esa es una de las ideas más interesantes de Lanterns, la adaptación televisiva de DC que presenta a Kyle Chandler como Hal Jordan y a Aaron Pierre como John Stewart. La serie propone una reinterpretación que se aleja del piloto de pruebas que apareció en Showcase número 22, en 1959, creado por John Broome y Gil Kane.

No se trata simplemente de que Hal sea mayor. Muchos superhéroes han envejecido sin perder su esencia. La verdadera diferencia está en su personalidad y, especialmente, en su relación con aquello que siempre lo definió: la voluntad.

Hal Jordan. El icónico Green Lantern

El piloto que desafiaba al universo

Hal Jordan nació en una época fascinada por la aviación, la carrera espacial y las posibilidades de la tecnología. Los pilotos de pruebas eran figuras admiradas, hombres dispuestos a arriesgar sus vidas para superar los límites conocidos.

Hal era uno de ellos: audaz, competitivo, algo arrogante y extraordinariamente valiente.

Cuando el extraterrestre moribundo Abin Sur le entrega un anillo capaz de materializar prácticamente cualquier cosa mediante la fuerza de voluntad, Hal encuentra el instrumento perfecto para su personalidad.

Su poder no depende de una mutación ni de una fuerza física excepcional, sino de su imaginación y determinación.

En cierto sentido, Green Lantern representa la confianza del ser humano en sus propias capacidades. Hal Jordan no se pregunta si algo es posible. Se pregunta cómo hacerlo.

Green Lantern: invencible, poderoso, virtuoso. Representaba el ideal estadounidense de fines de los años 50's

Un rebelde con uniforme de policía

Una de las grandes contradicciones del personaje es que pertenece a una organización extraordinariamente jerárquica: los Green Lantern Corps.

Los Guardianes del Universo establecen reglas y esperan obediencia. Sin embargo, Hal nunca ha sido especialmente bueno siguiendo órdenes.

Individualista e independiente, acepta la autoridad, pero no necesariamente que esta tenga razón. Su fuerte sentido de la justicia lo lleva a privilegiar su propio criterio moral por encima de los reglamentos.

Es un policía intergaláctico que se comporta como un inconformista.

Esta personalidad explica su enfrentamiento con Sinestro. Ambos creen en el orden, pero mientras Hal defiende la libertad de decidir, Sinestro está dispuesto a imponerlo mediante el miedo.

Su rivalidad representa, por tanto, dos concepciones diferentes del poder.

Green Lantern, el policía galáctico

La arrogancia de quien no sabe perder

Hal Jordan es arrogante, pero no porque necesite constantemente la admiración ajena. Su verdadera obsesión consiste en demostrarse que puede superar cualquier obstáculo.

Esa confianza lo convierte en un líder natural, aunque también lo vuelve impulsivo, obstinado y poco diplomático.

Le cuesta reconocer sus errores y, sobre todo, aceptar situaciones que no puede resolver.

Su relación con Carol Ferris refleja esas dificultades. Hal puede comprometerse a proteger un sector entero del universo, pero encuentra enormes problemas para mantener una relación sentimental estable.

Salvar planetas parece resultarle más sencillo que organizar su propia vida.

Para Hal, actuar es la respuesta casi universal. Ante una amenaza, combate. Ante una dificultad, insiste. Pero las relaciones humanas no siempre pueden resolverse mediante una demostración de voluntad.

El héroe que descubrió la derrota

La gran tragedia del personaje llegó con Emerald Twilight, publicada en 1994.

Tras la destrucción de Coast City, Hal enfrenta una pérdida irreparable. Millones de personas han muerto y la ciudad que conocía ha desaparecido.

Para alguien acostumbrado a superar lo imposible, aceptar semejante derrota resulta insoportable.

Hal intenta reconstruir lo perdido mediante su anillo. Cuando los Guardianes se lo impiden, su determinación se convierte en obsesión. Finalmente se transforma en Parallax y se enfrenta a sus antiguos compañeros.

La destrucción de Coast City. Hal Jordan se encuentra con lo irreparable.

DC reinterpretaría posteriormente estos acontecimientos mediante la influencia de una entidad vinculada al miedo, pero la idea dramática original conserva su fuerza.

¿Qué sucede cuando alguien que ha construido toda su identidad sobre la convicción de poder superar cualquier obstáculo descubre que existen pérdidas irreversibles?

Hal Jordan podía aceptar la posibilidad de morir, pero no sabía aceptar la posibilidad de fracasar.



Lanterns: el héroe que ha dejado de mirar hacia las estrellas

La versión televisiva introduce una transformación significativa.

Kyle Chandler interpreta a un Green Lantern veterano, experimentado y aparentemente menos entusiasta que su equivalente clásico.

En lugar del joven piloto que contempla el universo como un territorio lleno de aventuras, encontramos a un hombre curtido por años de servicio, más áspero, sarcástico y distante.

La diferencia es importante.

Hal Jordan ha dejado de mirar las estrellas.

El Hal de los cómics disfruta demostrando que puede hacer aquello que otros consideran imposible. El de Lanterns parece preocupado por demostrar que todavía puede hacerlo.

En el primero, la arrogancia nace de una confianza casi juvenil en el futuro. En el segundo, puede interpretarse como una reacción defensiva ante la posibilidad de haber dejado atrás sus mejores años.

Es la diferencia entre un hombre que quiere conquistar el mundo y otro que teme perder el lugar conquistado.

La adaptación también reemplaza buena parte del entusiasmo por la exploración cósmica por una atmósfera de investigación policial, tensiones personales y conflictos generacionales.

Hal se aproxima así al veterano desencantado del relato policial, alejándose del aventurero optimista de la ciencia ficción clásica.

John Stewart: el incómodo espejo de la juventud

La presencia de John Stewart permite desarrollar uno de los conflictos más interesantes de esta reinterpretación.

En los cómics, John es reflexivo, disciplinado y metódico. Su formación como arquitecto influye incluso en su utilización del anillo: mientras Hal improvisa construcciones impulsivas, John imagina estructuras precisas y funcionales.

Ambos representan formas distintas de ejercer la voluntad.

En Lanterns, Hal ocupa la posición del veterano encargado de formar a su sucesor.

Aquí aparece una contradicción deliciosa: el hombre que desafió durante décadas a sus superiores debe convertirse en una figura de autoridad.

Hal Jordan, el mentor al nuevo Green Lantern, su reemplazo.

El rebelde se transforma en instructor. El inconformista debe enseñar disciplina. El piloto que despreciaba las advertencias ajenas tiene que exigir prudencia a alguien más joven.

Pero John no representa solamente a un aprendiz. También representa el futuro.

Su juventud y capacidad recuerdan a Hal algo que preferiría ignorar: ningún héroe es indispensable para siempre.

John encarna aquello que Hal fue alguna vez y, al mismo tiempo, aquello que podría reemplazarlo.

¿Qué ocurrió con la alegría de vivir?

Aquí surge una pregunta inevitable: ¿hasta qué punto esta versión conserva la esencia del personaje?

El Hal Jordan original no era solamente valiente y arrogante. También poseía una alegría de vivir fundamental para comprenderlo.

Disfrutaba del vuelo, la aventura, la competencia y el encuentro con lo desconocido.

Pertenecía a esa familia de aventureros de ficción que, ante una puerta cerrada, no buscan resignadamente otro camino: intentan derribarla.

Hal Jordan, envejecido. ¿También amargado?

La versión de Lanterns conserva su independencia y orgullo, pero parece haber reducido considerablemente ese entusiasmo.

¿Es una evolución natural? Después de décadas de sacrificios, derrotas y responsabilidades, resulta comprensible que Hal se vuelva más cínico.

Sin embargo, también puede sostenerse que su optimismo no era una característica pasajera de juventud, sino parte fundamental de su identidad.

Un Hal Jordan envejecido no tiene por qué convertirse necesariamente en un Hal Jordan amargado.

La madurez podría haberlo vuelto más sabio sin privarlo de su entusiasmo por explorar el universo.

Esta es una de las decisiones creativas más discutibles y, al mismo tiempo, más interesantes de la reinterpretación.

Cuando la voluntad ya no es suficiente

El anillo de Green Lantern permite volar, atravesar el espacio y construir objetos mediante la imaginación de su portador.

Pero no puede detener el tiempo.

Hal puede enfrentar ejércitos extraterrestres, combatir amenazas cósmicas y sobrevivir a situaciones imposibles. Lo que no puede hacer es permanecer joven eternamente.

Para alguien acostumbrado a superar cualquier desafío, aceptar esa realidad puede resultar más difícil que enfrentarse a Sinestro.

Su verdadero conflicto deja de consistir en demostrar que posee suficiente voluntad para derrotar a un enemigo.

No se puede permanecer eternamente joven

Ahora debe comprender que existen circunstancias ante las cuales la voluntad no basta.

La edad, el desgaste, las pérdidas y la necesidad de entregar responsabilidades a otra generación no son enemigos que puedan derrotarse con un puñetazo verde.

Son realidades con las que hay que aprender a convivir.

Dos Hal Jordan, dos maneras de entender al héroe

La diferencia entre ambas versiones refleja un cambio más amplio en la representación de los superhéroes.

El Hal Jordan de 1959 surgió de una época que contemplaba el futuro con entusiasmo. La conquista espacial parecía anunciar una nueva era de descubrimientos.

El de Lanterns pertenece a una tradición contemporánea más interesada en el desgaste, la ambigüedad moral y las consecuencias psicológicas del heroísmo.

Donde antes había entusiasmo por el futuro, ahora aparece preocupación por el pasado.

¿Se puede cambiar Hal Jordan al punto de hacerlo irreconocible?

Ninguna aproximación es necesariamente ilegítima. Los personajes deben poder evolucionar y reflejar nuevas sensibilidades.

Pero toda reinterpretación plantea una pregunta: ¿cuánto puede cambiar un personaje antes de perder aquello que lo hacía reconocible?

En Hal Jordan, la respuesta no depende exclusivamente de su valentía o arrogancia, sino de su relación con el futuro.

El Hal clásico miraba hacia las estrellas convencido de que encontraría nuevas aventuras. El de Lanterns parece preguntarse cuánto tiempo más podrá seguir haciéndolo.

Conclusión: el último enemigo de Hal Jordan

Quizás el mayor acierto potencial de esta reinterpretación sea haber encontrado un desafío que el Green Lantern original difícilmente habría imaginado.

No un enemigo más poderoso, una amenaza universal ni una nueva encarnación del miedo.

Simplemente, envejecer.

El anillo ya no está con Hal Jordan. Un nuevo Green Lantern se levanta

Hal Jordan siempre fue definido por su negativa a aceptar límites. Su mayor virtud era enfrentarse a lo imposible y su principal defecto, creer que todo podía resolverse mediante una voluntad suficientemente poderosa.

Pero madurar significa comprender que algunos límites no pueden superarse. Deben aceptarse.

La pregunta es si Hal puede aprender esa lección sin perder aquello que lo convirtió en un héroe.

Tal vez su verdadero desafío ya no sea demostrar que puede vencer al miedo, sino descubrir quién es cuando su voluntad deja de ser suficiente.

Y hay una última ironía: el hombre que podía crear cualquier cosa con su imaginación quizás deba aprender que su mayor acto de valentía consiste en dejar espacio para que otro imagine el futuro.