Sí, ya sé que para muchos aficionados al cómic esta afirmación puede sonar casi como una herejía. Después de todo, Jack Kirby es considerado una de las figuras más importantes de la historia del medio. Pero antes de que alguien afile estacas o encienda las antorchas, conviene aclarar algo: en este artículo voy a hablar exclusivamente de Kirby como dibujante, dejando de lado su inmenso legado como creador de personajes, conceptos y universos. Porque si hablamos de su importancia para el cómic, la discusión está cerrada desde hace décadas.
Ahora bien, ¿me gusta Jack Kirby como dibujante? La respuesta es no, pero al mismo tiempo, la respuesta también es sí.
Si analizamos a Kirby desde una perspectiva académica o clásica del dibujo, es fácil encontrar defectos: sus figuras humanas rara vez eran armónicas, los brazos suelen ser demasiado grandes, las manos enormes, los torsos exagerados y las proporciones generales muchas veces resultan poco realistas. Comparado con artistas como Alex Raymond, Hal Foster o Al Williamson, Kirby parece descuidado.
Jack Kirby no poseía el virtuosismo de Hal Foster, como se aprecia en las dos versiones del demonio Etrigan. Jack Kirby se "inspiró"" en Hal Foster para este personaje
Algo similar ocurre con los rostros. Existe una vieja broma en la industria que dice:
“Todos los personajes masculinos de Kirby parecen primos”. Algo de verdad hay en ello. Sus héroes suelen compartir rasgos faciales parecidos, especialmente cuando se los observa fuera del contexto de la acción.
Tampoco era un dibujante especialmente elegante. Si se lo compara con Milton Caniff, Alex Toth o Jean Giraud (Moebius), sus páginas pueden parecer toscas, incluso apresuradas. Muchas veces repetía poses, recursos gráficos y soluciones narrativas una y otra vez.
Por todo eso, nunca ha sido uno de mis dibujantes favoritos.
Jack Kirby se permitía la repetición de poses vez tras vez, pero eso jamás molestó a los Fans. Así como existe la "caída Marvel", existe la "pose Kirby"
Pero aquí aparece la paradoja: Lo que Kirby hacía mejor que cualquiera, porque si bien no me gusta especialmente cómo dibujaba, admiro profundamente lo que conseguía con sus dibujos y eso es precisamente lo que lo convierte en un gigante del cómic.
La energía
Pocos artistas han sido capaces de transmitir sensación de movimiento como Jack Kirby.
Incluso cuando uno de sus personajes está quieto, parece estar a punto de lanzarse al combate, romper una pared o atravesar una galaxia.
Sus figuras nunca parecen posar para una fotografía. Parecen actuar. Parecen vivir dentro de la viñeta.
No es casualidad que buena parte de la forma moderna de dibujar superhéroes nazca directamente de sus páginas.
Jack Kirby era soberbio en la energía que plasmaba en sus páginas
El impacto visual
Kirby entendía algo fundamental que muchos ilustradores brillantes nunca llegaron a comprender del todo:
Un cómic no es una ilustración. Es una secuencia de imágenes diseñada para impactar al lector.
Las viñetas de Kirby poseen una fuerza inmediata.
Muchas veces, observadas individualmente, pueden parecer simples o incluso imperfectas. Pero cuando se contempla la página completa, todo cobra sentido. La energía se multiplica. La acción fluye. El ritmo aparece.
Kirby pensaba en la plancha como un todo. Y en eso era extraordinario. Unico.
Quizás sólo Will Eisner pueda disputarle el título de gran arquitecto de la página de cómic.
Además, existe una prueba muy sencilla de su talento: Una página de Kirby es reconocible a diez metros de distancia. Muy pocos artistas pueden decir lo mismo.
Las páginas de Kirby tenían un impacto visual inmediato inigualable
Maestro de la composición
Si hay un terreno donde Kirby resulta prácticamente indiscutible es en la composición de página.
Sus planchas tienen: profundidad, movimiento, claridad, dirección visual.
El lector siempre sabe dónde mirar.Y más importante aún: Kirby sabe exactamente hacia dónde quiere conducir la mirada del lector.
Nada parece colocado al azar. Todo está diseñado para generar impacto.
El sentido de la grandeza
Quizás ningún dibujante de superhéroes haya transmitido tan bien la sensación de escala.
Cuando Kirby dibuja dioses, monstruos cósmicos, máquinas gigantes o civilizaciones alienígenas, el lector percibe inmediatamente que está contemplando algo enorme.
Algo que supera la experiencia humana.
Muchos artistas posteriores han dibujado anatomías más precisas, escenarios más detallados o rostros más expresivos. Pero pocos han logrado igualar el sentido épico de Kirby.
En sus manos, incluso una simple felicitación para el Día de la Madre parece el prólogo de una batalla cósmica.
Kirby podía expresar la grandeza y magnitus de sus super-personajes como ningun otro dibujante
El Kirby Krackle
También fue responsable de una de las soluciones gráficas más famosas de la historia del cómic.
Las agrupaciones de puntos negros que utilizaba para representar energía cósmica terminaron siendo conocidas como el “Kirby Krackle” o “Kirby Dots”.
Es una idea extremadamente simple. Y precisamente por eso es genial. Décadas después sigue utilizándose, imitándose y apareciendo en cómics, películas y videojuegos.
Muy pocos artistas han conseguido inventar un recurso visual tan reconocible que termine llevando su nombre.
El Kirby Krackle, aqui Kirby ha sido copiado hasta el cansancio, pero jamás igualado
Lo que opinan los otros dibujantes
Quizás la mejor forma de medir la calidad de Kirby sea observar cómo lo juzgan sus colegas. Artistas tan distintos como John Romita Sr., John Buscema, Walter Simonson, Frank Miller o Mike Mignola han reconocido abiertamente su influencia.
Y aquí aparece un detalle interesante. Muchos de ellos dibujaban anatomía mejor que Kirby. Muchos eran más elegantes. Muchos eran más refinados. Sin embargo, todos lo admiraban.
¿Por qué? Porque entendían que Kirby dominaba algo mucho más difícil de enseñar: La capacidad de transmitir poder.
El verdadero talento de Kirby
Cualquier estudiante de arte puede copiar un dibujo de Kirby y corregirle las proporciones. Incluso puede mejorar la anatomía.
Pero intentar reproducir la energía, el ritmo y la fuerza visual de una página de Kirby es otra historia. Ahí es donde la mayoría fracasa. Porque el verdadero talento de Kirby no estaba en los músculos que dibujaba: Estaba en la sensación que esos músculos producían.
Veredicto
Si evaluamos a Jack Kirby como ilustrador académico, probablemente no estaría entre los mejores artistas de su generación.
Si lo evaluamos como dibujante de cómics, es decir, como alguien cuya misión consiste en comunicar acción, emoción, espectáculo y grandeza mediante imágenes secuenciales, entonces pertenece al grupo más selecto de toda la historia del medio.
Su dibujo no era elegante. No era realista. No era refinado.
Era algo mucho más difícil de conseguir: Era poderoso.
Y en el cómic de superhéroes, pocas cualidades han resultado tan influyentes como esa.